Una operación de prótesis de rodilla es solo el principio. Lo que ocurre después, en las semanas y meses que siguen a la cirugía, es lo que determina si recuperas la calidad de vida que mereces.
En Fisioterapia Goya llevamos años acompañando este proceso y sabemos que una rehabilitación bien hecha no improvisa: sigue un protocolo riguroso, personalizado y progresivo.
Anatomía básica
La rodilla es una de las articulaciones más complejas del cuerpo. Está formada por dos articulaciones que trabajan en coordinación:
- Femorotibial: los cóndilos del fémur articula con la tibia, soportando la mayor parte de la carga corporal.
- Femororrotuliana: la rótula se desliza sobre el surco del fémur, fundamental para la extensión de la pierna.
Esta complejidad anatómica explica por qué la rodilla es tan vulnerable al desgaste y por qué, tras una prótesis, el trabajo de rehabilitación tiene que abordarla desde todos los ángulos: movilidad, fuerza, control motor y propiocepción.
¿Por qué pueden ponerte una prótesis de rodilla?
La operación, denominada técnicamente artroplastia de rodilla, está indicada cuando el daño articular es tan importante que ya no responde a tratamiento conservador. Las causas más frecuentes son:
- Artrosis (gonartrosis): es el motivo principal, especialmente habitual entre los 65 y 75 años, cuando el cartílago articular ha sufrido un desgaste irreversible.
- Fracturas graves: con gran afectación ósea o fracturas conminutas en las que no es posible la reconstrucción.
- Tumores en la rodilla: que comprometen la integridad y la función articular.
- Artritis severa: cuando la inflamación crónica ha destruido la articulación y el dolor impide caminar con normalidad.
En cualquiera de estos casos, la cirugía resuelve el problema estructural. Sin embargo, sin una rehabilitación adecuada, el resultado funcional —lo que realmente importa al paciente— puede quedarse muy por debajo de su potencial.
Tipos de prótesis de rodilla
No todas las prótesis son iguales, y el tipo de implante condiciona también el enfoque de la rehabilitación:
- Prótesis total (PTR): Sustituye las superficies articulares del fémur y la tibia. La rótula se conserva si está en buen estado. Es la más habitual.
- Prótesis unicompartimental (PUC): Reemplaza solo uno de los compartimentos de la rodilla, con una recuperación generalmente más expedita y menos invasiva.
- Prótesis de rótula: Poco frecuente; está indicada en fracturas conminutas de rótula o en casos de tumores o infecciones aisladas en esa zona.
Conocer el tipo de prótesis que se ha colocado es imprescindible para que el fisioterapeuta diseñe un plan de trabajo adecuado desde el primer día.
Protocolo de rehabilitación: semana a semana
Este es el núcleo de todo. Un protocolo que no se improvisa y que en Fisioterapia Goya adaptamos a cada paciente, respetando sus tiempos y maximizando el resultado de la cirugía. El objetivo no es «estar bien»: es recuperar la máxima funcionalidad posible.
Semana 1: Postoperatorio inmediato
Los primeros días son críticos para sentar las bases de una óptima recuperación:
- Crioterapia: El frío controla la inflamación y alivia el dolor sin enmascararlo.
- Drenaje linfático manual: Fundamental para reducir el edema postquirúrgico y facilitar la cicatrización de los tejidos.
- Movilización de la rótula: Evitar que se forme adherencia rotuliana es una prioridad absoluta desde las primeras horas. Una rótula que no se mueve bien es un obstáculo para toda la recuperación posterior.
- Ejercicios suaves de extensión: Comenzar a recuperar el rango articular con estímulos controlados.
- Isométricos de cuádriceps: Activar la musculatura sin cargar la articulación, para evitar la atrofia que aparece con rapidez tras la inmovilización.
- Marcha con muletas: Ponerse en pie y caminar, aunque sea con ayuda, desde el primer día siempre que la situación clínica lo permita.
En esta fase, el trabajo sobre la cicatriz y la rótula no es accesorio: es prioritario. Las adherencias tempranas pueden limitar el rango articular de forma permanente si no se tratan a tiempo.

Semana 2: Ganar movimiento con seguridad
- Movilización progresiva hasta alcanzar los 90° de flexión, un hito funcional clave para actividades básicas como sentarse o subir escaleras.
- Tratamiento de la cicatriz: abordaje manual e instrumental para mejorar la elasticidad del tejido cicatricial y evitar que traccione sobre estructuras vecinas.
- Frío terapéutico si persiste la inflamación.

Semanas 3 a 6: Construir base funcional
Superada la fase más aguda, el trabajo se orienta a recuperar la función real de la rodilla:
- Ejercicios con resistencia progresiva: empezamos a cargar el cuádriceps, isquiotibiales y glúteo de forma gradual y controlada.
- Trabajo de equilibrio y control postural: la propiocepción se resiente mucho tras una cirugía articular. Recuperarla es clave para que el cuerpo «confíe» de nuevo en esa rodilla.
- Mejora del rango articular: buscamos superar los 90° y acercarnos a la flexión completa.
- Ejercicios en distintas posiciones —sentado, tumbado, en bipedestación— para trabajar la rodilla en todos los planos de movimiento.
Semanas 7 a 12: Recuperar la vida real
Aquí es donde el paciente empieza a reencontrarse con su día a día:
- Subir y bajar escaleras: un gesto cotidiano que requiere coordinación, fuerza y confianza en la articulación operada.
- Fuerza del tren inferior: cuádriceps, isquiotibiales, glúteos y gemelos trabajando de forma integrada.
- Ejercicios propioceptivos avanzados: superficies inestables, cambios de dirección, trabajo unipodal progresivo.
En esta etapa, el abordaje es muy similar al de nuestra fisioterapia deportiva: recuperar un cuerpo que funciona bien en movimiento, no solo en reposo.

A partir de la semana 12: Programa personalizado
Con las bases consolidadas, diseñamos contigo un plan individualizado para continuar en casa o en el gimnasio. El punto de partida es lo que has alcanzado hasta aquí; el punto de llegada, lo que tú quieres recuperar.
Lo que hace buena a una rehabilitación de prótesis
No es la cantidad de sesiones. Es la calidad de lo que se hace en cada una de ellas. En Fisioterapia Goya trabajamos sobre tres ejes que no pueden faltar en ningún proceso postquirúrgico de rodilla:
- Evitar adherencias en la rótula y en la cicatriz desde el primer día. Una rodilla que no se mueve bien en las primeras semanas acumula un déficit que luego cuesta mucho revertir.
- Trabajo progresivo e integrado de fuerza, movilidad y propiocepción. Los tres elementos son inseparables: el uno sin los otros no es suficiente.
- Protocolo personalizado: La edad, el tipo de prótesis, el estado físico previo a la cirugía y los objetivos del paciente definen el ritmo y las prioridades del tratamiento. No hay dos rehabilitaciones idénticas.
Fisioterapia Goya: tu fisio de confianza en el Barrio Salamanca
Llevamos más de una década acompañando procesos de recuperación complejos. Sabemos que una operación de rodilla cambia el día a día de quien la vive, y también sabemos lo que se puede conseguir cuando la rehabilitación se hace bien, con rigor y con cercanía.
Si acabas de operarte o estás en proceso de recuperación, cuéntanos tu caso. Evaluamos tu situación en la primera sesión y diseñamos contigo el itinerario que necesitas.
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Autor: Andrés Sánchez Dávila, fisioterapeuta y director de Fisioterapia Goya.