Muchos de nuestros pacientes nos preguntan por qué, casi siempre que vienen con una lesión relacionada con la espalda, les tratamos también la zona del reborde de las costillas, justo antes de los abdominales.
Se trata del músculo diafragma. Os resumimos por qué tiene tanta importancia este músculo en el funcionamiento de nuestro organismo: su anatomía, sus funciones y por qué lo tenemos tan en cuenta en el tratamiento fisioterápico y osteopático.

Definición y anatomía
El diafragma es el principal músculo respiratorio. Tiene una porción vertical fija a la columna y una porción horizontal que se divide en dos, formando las cúpulas diafragmáticas. Es el responsable de aproximadamente el 75% de la inspiración durante la respiración tranquila.
Separa las cavidades torácica y abdominal. Sus fibras se recogen formando el centro frénico en la cúspide. Recubre por dentro la mitad inferior de nuestra parrilla costal y se inserta en el esternón, las costillas y la columna dorso-lumbar.
Sus numerosos medios de unión con otras vísceras hacen que sea un músculo imprescindible en el tratamiento global fisioterápico y osteopático. El diafragma tiene fascículos que acaban uniéndose al pericardio (membrana de cubierta del corazón), la pleura (la de los pulmones) y el peritoneo (membrana de la mayoría de órganos de la zona abdominal). Todo lo que afecte al diafragma puede alterar, a medio plazo, el funcionamiento del corazón, los pulmones o las vísceras abdominales.
Sus principales relaciones anatómicas son:
- A nivel superior, con los pulmones y su tejido pleural.
- A nivel centro-superior, con el pericardio.
- A la derecha, con el lóbulo derecho del hígado, el riñón y la glándula suprarrenal derecha.
- A la izquierda, con el estómago, el lóbulo izquierdo del hígado, el colon, el bazo, el riñón y la glándula suprarrenal izquierda.
Los orificios (hiatos) del diafragma
El diafragma posee varios orificios o hiatos por los que discurren estructuras vasculares y nerviosas de gran importancia:
- Hiato aórtico: fibroso e inextensible, por donde pasan la arteria aorta —que distribuye sangre oxigenada al resto de arterias— y el conducto torácico (el principal vaso linfático).
- Hiato esofágico: por donde discurre el esófago, comunicando el estómago con la faringe, junto con los nervios vagos (par craneal X) y algunos vasos linfáticos.
- Hiato de la vena cava: por donde pasa la vena cava inferior, que retorna la sangre de piernas, pelvis y órganos abdominales hacia el corazón —si presenta algo de obstrucción, puede producirse edema en ambas piernas— junto con la rama abdominal del nervio frénico.
Además, otras estructuras como los nervios esplácnicos, que inervan parte de las vísceras abdominales, también atraviesan la musculatura diafragmática. Si el diafragma presenta tensiones importantes en cualquiera de estas zonas de paso, pueden verse afectadas funciones tan variadas como la digestión, la circulación de las piernas, la respiración, la depuración del organismo o la función cardíaca.
Funciones del diafragma
Respiratoria. El diafragma es un músculo inspiratorio. Cuando tomamos aire, el diafragma baja y se aplana, dejando un mayor espacio en el tórax para que este pueda expandirse, ayudado por la musculatura intercostal inspiratoria —e incluso por los escalenos o musculatura accesoria—, que tira de las costillas hacia arriba y afuera; así nuestros pulmones pueden recibir el oxígeno y ventilar correctamente. Al espirar, el diafragma asciende retomando su forma de cúpula, tirando de sus inserciones y, junto con la musculatura intercostal exhaladora y los abdominales, disminuye la cavidad torácica y relaja la abdominal, expulsando el aire contaminado.
Digestiva. El diafragma presiona las vísceras abdominales, favoreciendo los movimientos peristálticos. Además, ayuda a la micción, la deposición y el vómito por el aumento de la presión intraabdominal que genera.
Circulatoria. Su movimiento en forma de bombeo ascendente y descendente favorece la circulación de retorno sanguíneo hacia los pulmones y de la linfa hacia su vaso principal, el conducto torácico.
Postural. El correcto funcionamiento del diafragma asegura un efecto de amortiguación en la columna, al insertarse en la zona de transición entre dorsales y lumbares. Un diafragma tenso, que tira hacia delante de sus inserciones en la columna, dará lugar a un ascenso de la curva lumbar fisiológica.

¿Por qué tratamos el diafragma?
El tratamiento del diafragma es de gran ayuda en el abordaje global de distintas patologías y motivos de consulta:
- Cervicalgias: la inervación del diafragma tiene su origen en las cervicales medias (C3-C5), en el llamado nervio frénico. Además, si no realizamos una correcta respiración diafragmática, podemos compensar con la musculatura secundaria respiratoria (los escalenos), creando tensiones añadidas en el cuello.
- Dorso-lumbalgias: la zona de inserción se produce a través de los pilares del diafragma, que se extienden aproximadamente entre T12 y L3, siendo un punto conflictivo de tensión al coincidir con el cambio de curvatura de la columna. Los pacientes con lumbalgias de repetición suelen experimentar mejoría de forma constante cuando se trata también el diafragma. Del mismo modo, todo problema que afecte al raquis lumbar y dorsal —como en las escoliosis— repercute modificando el correcto funcionamiento de la parrilla costal y del diafragma, y los problemas posturales generan a su vez puntos de tensión fascial y muscular en la zona.
- Problemas respiratorios: al realizar una correcta respiración diafragmática favorecemos una buena dinámica de llenado y vaciado de nuestros pulmones. Toda patología respiratoria puede influir en la disminución de la frecuencia respiratoria, una incorrecta oxigenación o una compensación muscular respiratoria. Si es tu caso, contamos con un servicio específico de fisioterapia respiratoria enfocado en trabajar precisamente esta dinámica.
- Alteraciones digestivas: el estómago se encuentra en íntima relación con el diafragma, por lo que puede influir en su correcto funcionamiento cuando no hay una buena movilidad en la zona, dando lugar a digestiones pesadas o casos de reflujo gastroesofágico. Además, el diafragma juega un papel importante en las hernias de hiato, donde se observa cómo una pequeña porción del cardias asciende ayudada por las tensiones diafragmáticas.
- Estrés y ansiedad: en el día a día nos vemos envueltos en situaciones de estrés y/o ansiedad que pueden cambiar la mecánica respiratoria; en vez de respirar utilizando esencialmente el diafragma, hacemos trabajar en exceso la musculatura costal, usando la parte alta del tórax. Este tipo de respiración aumenta la frecuencia respiratoria, ya que los ciclos son más cortos, y puede generar sensación de falta de aire. Las relaciones fasciales del diafragma con el esternón convierten además al mediastino en una zona de acúmulo de tensiones emocionales.
- Cambios en la circulación: por los cambios de presión alternantes producidos durante la respiración, se ve favorecido el vaciado de sangre del hígado y demás vísceras digestivas, así como el bombeo de los grandes vasos sanguíneos y el conducto torácico.

Pacientes que suelen presentar problemas en el diafragma
En consulta identificamos con frecuencia el mismo patrón en varios perfiles de pacientes:
- Pacientes nerviosos, con estrés y/o ansiedad, habitualmente por un ritmo de trabajo excesivamente alto o por problemas de índole personal. Dar movimiento al diafragma en estos pacientes es de vital importancia para que respiren mejor.
- Pacientes con problemas de estómago y/o intestinos, con síntomas como acidez o reflujo (estómago) y estreñimiento o diarreas (intestinos). Cuando un paciente presenta esta clínica, casi siempre encontramos el músculo diafragmático con un movimiento deficiente.
- Pacientes con lumbalgias de repetición: al ser tratados del diafragma de forma regular, experimentan casi siempre una mejoría de sus síntomas.
- Nuevos deportistas: personas que nunca han hecho deporte y comienzan a hacerlo, o que lo retoman tras años de inactividad de forma exigente. Suelen presentarse en consulta con síntomas en rodilla, pelvis o columna, y en la mayoría de los casos encontramos también la zona diafragmática rígida.
En resumen
Lo que buscamos transmitiros es que el diafragma comunica la mitad superior e inferior del cuerpo. Si no funciona bien, muchas de las funciones del organismo empeoran: desde la respiración y la digestión hasta la circulación, la postura y el propio suelo pélvico. Por eso —y por muchas más cosas que se quedan en el tintero— somos tan pesados tratándoos el diafragma en consulta.
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