¿Qué es la lordosis cervical?

Cuándo se altera (rectificación e hiperlordosis) y cómo se trata con fisioterapia

La lordosis cervical es la curvatura fisiológica y normal de nuestra columna en la zona del cuello. Es, junto con sus posibles alteraciones —la rectificación y la hiperlordosis cervical—, uno de los motivos de consulta más frecuentes en nuestra clínica.

Muchos pacientes llegan con dolor local, tensión muscular, limitación de movimiento, mareos, dolores de cabeza o incluso acúfenos, y es al aportarnos una prueba de imagen (radiografía o resonancia) cuando descubren que su diagnóstico está relacionado con la curvatura de su columna cervical.

En este artículo os contamos todo lo que, como paciente, debéis saber sobre la lordosis cervical: qué es, cuándo es normal, qué ocurre cuando se pierde o se altera, por qué se produce, qué síntomas provoca y cómo la tratamos en fisioterapia, con especial atención al papel del ejercicio terapéutico.

¿Qué es la lordosis cervical?

Nuestra columna vertebral presenta cuatro curvas fisiológicas: la lordosis cervical, la cifosis dorsal, la lordosis lumbar y la cifosis sacrocoxígea. Si nos fijamos en la zona cervical, esta presenta de forma natural una curva en forma de «C» invertida: es precisamente esa curva la que llamamos lordosis cervical, y su presencia es completamente normal y necesaria para el buen funcionamiento del cuello.

El problema aparece cuando esa curva se altera —aumenta, se pierde o se invierte—. Según cómo cambie, hablamos de tres situaciones distintas:

  • Hiperlordosis cervical: aumento de la curvatura ya existente. Suele deberse a malas posturas mantenidas, típicamente en personas que pasan muchas horas sentadas frente a una pantalla, junto con una falta de tono muscular en abdomen y espalda.
  • Rectificación cervical: pérdida de la lordosis cervical fisiológica. La zona pierde su forma de «C» y tiende a aplanarse, dejando de distribuir las cargas de manera eficiente. Es la alteración más habitual de todas.
  • Inversión cervical: el siguiente paso tras la rectificación, en el que llega a producirse la curva contraria a la fisiológica. Genera síntomas similares a los de la rectificación, pero más acusados.

Si sospecháis, por los síntomas que padecéis, de alguno de estos problemas posturales, lo primero es acudir a vuestro médico, que mediante una radiografía podrá confirmar el diagnóstico. Confirmado este, lo ideal es acudir a fisioterapia para tratar las zonas afectadas y recibir un programa de ejercicios adaptado.

Causas de la pérdida de la lordosis cervical (rectificación)

Son varias las causas que pueden provocar que se pierda la lordosis cervical fisiológica, y en la consulta solemos encontrar una combinación de varias de ellas:

  • Latigazo cervical o whiplash: provocado habitualmente en accidentes de tráfico. Durante el impacto, las cervicales pasan por varias fases de forma brusca (hiperextensión, hiperflexión y vuelta a la posición inicial), sufriendo un estrés mecánico considerable.
  • Uso prolongado del móvil o tablet (el conocido «text neck»): mirar hacia abajo a la pantalla durante muchas horas al día mantiene el cuello en flexión cervical de forma prolongada, una de las causas que más vemos hoy en día en pacientes jóvenes.
  • Posturas mantenidas en el trabajo: muchas horas frente al ordenador o en teletrabajo, agravadas en los últimos años, favorecen la pérdida de la curva cervical.
  • Estrés emocional: situaciones que nos afectan a nivel emocional (enfermedad de un familiar, una ruptura, una etapa de excesivo trabajo o falta de descanso) generan contracciones musculares mantenidas que, con el tiempo, pueden derivar en rectificación cervical. En estos casos conviene valorar también el estado de la articulación temporomandibular (ATM).
  • Sedentarismo: la falta de movimiento y el debilitamiento de la musculatura estabilizadora contribuyen a que la curva cervical se pierda con más facilidad.
  • Impactos deportivos, procesos reumáticos, cirugías cervicales o malformaciones congénitas: causas menos frecuentes, pero también posibles.

A nivel muscular, la estructura clave es el músculo largo del cuello (musculatura profunda de la región cervical posterior, con función de flexor cervical), auténtico «responsable» en buena parte de los casos de pérdida de la lordosis cervical, junto con el resto de la musculatura cervico-escapular anterior y posterior.

Síntomas y consecuencias de una lordosis cervical alterada

Los cambios en la curvatura cervical —ya sea por hiperlordosis, rectificación o inversión— alteran la tensión de todas las estructuras de la zona: discos intervertebrales, nervios cervicales, venas, arterias y ganglios. Cuanto más rápido se produce el cambio —como ocurre en un latigazo cervical—, más intensos y continuos suelen ser los síntomas. Los más habituales son:

  • Dolor muscular (cervicalgia): producido por la contracción de la musculatura anterior del cuello, que genera un desequilibrio y desplaza el dolor hacia la nuca, los trapecios y los angulares de la escápula.
  • Dolor de cabeza (cefaleas): relacionado tanto con la tensión de la musculatura cervical como con una posible congestión venosa y/o arterial en la zona. La zona suboccipital (nuca), donde se insertan los trapecios, es especialmente sensible.
  • Mareos, vértigos y acúfenos: asociados a la alteración de la vascularización, sobre todo de las arterias vertebrales y la vena yugular interna, que pueden verse comprometidas por el espasmo de la musculatura profunda cervical.
  • Síntomas relacionados con el nervio vago (par craneal X o neumogástrico), dada su relación anatómica con la zona cervical alta.
  • Alteraciones del humor: especialmente frecuentes tras un latigazo cervical por accidente de tráfico — mal humor, insomnio, cansancio, fatiga o sensación de agobio.
  • Molestias en la vista y los oídos, en algunos casos.

Tratamiento fisioterápico y osteopático

El tratamiento varía según la causa y los síntomas de cada paciente, pero en general combinamos:

  • Evaluación de la postura global de la columna e identificación de zonas de hipomovilidad (bloqueos articulares), trabajadas con manipulaciones osteopáticas, especialmente en las charnelas de la columna.
  • Movilizaciones vertebrales de bajo y alto impulso para restaurar la movilidad articular del raquis cervical.
  • Terapia manual y técnicas miofasciales sobre la musculatura y fascia anterior y posterior del cuello, para liberar la tensión de la zona muscular anterior (masoterapia, cinesiterapia, stretching, kinesiotape).
  • Descompresión de la zona suboccipital (nuca).
  • Osteopatía craneal, tanto en las suturas occipitotemporales como para favorecer la vascularización de la zona.
  • Trabajo de la articulación temporomandibular (ATM), muy relacionada con la tensión cervical.
  • Potenciación del músculo transverso del abdomen y trabajo de la musculatura diafragmática, claves para mejorar la postura global del cuerpo.
  • Recomendaciones de higiene postural: pautas para el trabajo, el uso de dispositivos electrónicos y el entrenamiento deportivo, adaptadas a la postura y el tono muscular de cada paciente.

Durante las sesiones es importante no forzar ni llevar al paciente a situaciones de dolor excesivo, y cuidar especialmente la temperatura y la luz de la sala cuando hay mareos asociados.

El papel del ejercicio terapéutico

Más allá del tratamiento manual, el ejercicio terapéutico es una de nuestras herramientas clave para abordar la rectificación cervical de forma efectiva y duradera, porque trabaja directamente sobre la raíz del problema: la movilidad, la fuerza y el control muscular de la zona.

Sus principales beneficios son:

  • Alivio del dolor y la tensión muscular.
  • Recuperación de la movilidad articular del cuello y la columna cervical.
  • Fortalecimiento de los estabilizadores cervicales, claves para mantener la curva natural en el tiempo.
  • Mejora de la postura global, corrigiendo los patrones que perpetúan el problema.
  • Prevención de recaídas y de futuras lesiones.

Cómo es una sesión de ejercicio terapéutico en Fisioterapia Goya

Diseñamos cada sesión de forma personalizada, pero de manera orientativa suele incluir:

  1. Evaluación inicial: analizamos la movilidad del cuello, la postura y los hábitos diarios del paciente para identificar las áreas clave a trabajar.
  2. Movilización articular y liberación muscular: ejercicios suaves de movilidad y técnicas de liberación miofascial para relajar las tensiones iniciales.
  3. Fortalecimiento específico: con bandas elásticas o peso corporal, activamos los músculos profundos del cuello y la parte alta de la espalda, como el serrato anterior y los extensores cervicales.
  4. Reentrenamiento postural: ejercicios que integran la estabilidad cervical con una buena alineación global, como el control escapular en posiciones funcionales.
  5. Estiramientos y relajación: estiramientos activos de los músculos acortados (trapecio superior, escalenos) y ejercicios de respiración diafragmática para liberar la tensión acumulada.

En pacientes de mayor edad adaptamos el enfoque: tras una valoración individual de capacidades y objetivos, incorporamos calentamiento suave, ejercicios de fortalecimiento y equilibrio (como levantamientos de pierna o trabajo con bandas elásticas orientado a tronco y extremidades inferiores), trabajo de coordinación y propiocepción, y cerramos con estiramientos y ejercicios respiratorios para una correcta relajación muscular y una mejor función pulmonar.

Lo más importante es la constancia: un programa de entrenamiento planteado por objetivos y plazos, que vamos ajustando según la evolución y la capacidad de cada paciente.

Conclusión

La rectificación cervical es una alteración postural muy frecuente hoy en día, favorecida por el uso de dispositivos móviles, el teletrabajo y el estrés, pero con un abordaje adecuado —que combine terapia manual, osteopatía y, sobre todo, ejercicio terapéutico— se puede recuperar la curvatura natural del cuello, aliviar los síntomas asociados y, lo más importante, aprender a mantenerla en el tiempo a través de hábitos saludables y movimiento consciente.

Si sufres síntomas compatibles con una rectificación cervical o ya tienes un diagnóstico y quieres empezar tratamiento, no dudes en contactarnos. En Fisioterapia Goya te ayudaremos a mejorar tu calidad de vida.

¡Gracias por leernos!