El drenaje linfático manual (DLM) es una terapia sobre la que siempre surgen dudas. Desde Fisioterapia Goya os lo resumimos de forma detallada: qué es, cómo funciona, cuándo está indicado, cuándo no, y qué lo diferencia de un masaje convencional.
¿Qué es el drenaje linfático manual (DLM)?
Es una terapia manual que consiste en movimientos suaves, lentos y repetitivos sobre el sistema linfático, con una presión muy ligera (inferior a 40 gramos por cm², aproximadamente 4 kPa). Con ello facilitamos el movimiento normal de la linfa hacia los ganglios y vasos linfáticos sanos.
A diferencia de los masajes tradicionales, que buscan trabajar sobre la fascia profunda o el tejido muscular liberando tensión y contracturas, el DLM tiene un enfoque completamente distinto: no busca «descontracturar», sino favorecer el retorno venoso y linfático. Por eso sus movimientos son más lentos, precisos, superficiales y, bien aplicados, no deberían generar dolor en ningún momento.

¿Qué es el sistema linfático?
Es un sistema de transporte y recuperación de sustancias paralelo al sistema venoso. Está compuesto por:
Ganglios linfáticos, conductos y vasos linfáticos, que producen y transportan la linfa desde los tejidos hasta el torrente sanguíneo.
Órganos (bazo, timo…).

El sistema linfático es una parte principal del sistema inmunitario del cuerpo. Una insuficiencia venosa afecta siempre al sistema linfático, pero no ocurre necesariamente al revés.
A nivel funcional, los vasos linfáticos se organizan en unidades llamadas linfangiones, auténticos «segmentos de bombeo» que se contraen de forma rítmica para impulsar la linfa. El DLM actúa precisamente estimulando el automatismo de estos linfangiones, acelerando la evacuación de líquido acumulado (edema) en la zona tratada.
¿Qué es la linfa?
La linfa es un líquido incoloro compuesto por glóbulos blancos, proteínas, grasas y sales. Se transporta desde los tejidos hasta la sangre a través de los vasos linfáticos, arrastrando en el camino desechos metabólicos y detritos celulares.
¿Cuándo hay una Insuficiencia del sistema linfático?
Insuficiencia mecánica: Hay dificultad en la evacuación de la linfa porque el propio sistema linfático ha sufrido una agresión y su funcionamiento está alterado. Ejemplos: inexistencia o malformación de vasos linfáticos, traumatismos, quemaduras, radioterapia…
Insuficiencia dinámica: Existe un aumento de la producción de linfa y una alteración del equilibrio entre filtración y reabsorción. El sistema linfático en sí es normal; la causa es externa a él. Ejemplos: aumento de la presión arterial, insuficiencia venosa, desnutrición…
Un poco de historia: el método Vodder
El DLM no es una técnica nueva. Fue desarrollado en la década de 1930 por los doctores daneses Emil y Estrid Vodder, que trabajando en la Riviera francesa con pacientes de resfriados crónicos observaron que estos presentaban los ganglios linfáticos inflamados. A partir de ahí desarrollaron una técnica de movimientos ligeros y rítmicos con las manos para favorecer el movimiento linfático, inicialmente orientada al tratamiento de la sinusitis crónica y otros trastornos inmunitarios. Hoy en día, el método Vodder —junto con el método Leduc— sigue siendo uno de los protocolos más reconocidos y aplicados en el ámbito sanitario.
¿Cuándo está indicado el tratamiento con DLM?
- Edemas en el embarazo.
- Linfedema en pacientes oncológicos (siempre con autorización médica).
- Edema postraumático y postquirúrgico, incluyendo la recuperación tras una mastectomía, cirugías abdominales, liposucción o abdominoplastia.
- Trastornos vasculares periféricos, piernas cansadas y varices.
- Celulitis, bolsas en los ojos, sensación de piernas pesadas.
Además de su función terapéutica, el DLM se emplea también con fines estéticos: mejora la apariencia de la piel, favorece la cicatrización y se usa como complemento en tratamientos de remodelación corporal, ya que acelera la recuperación tras procedimientos estéticos.



Contraindicaciones del DLM
- Infecciones agudas.
- Crisis asmática.
- Varices tortuosas y con relieve.
- Trombosis, flebitis y tromboflebitis en estadios agudos.
- Descompensación cardíaca.
- Hipertensión arterial (HTA): en estos casos se pueden hacer sesiones cortas, siempre bajo valoración profesional.
Beneficios del DLM
- Efecto simpaticolítico: reduce la actividad del sistema nervioso simpático (el que nos pone en alerta), permitiendo que el sistema parasimpático actúe con más fuerza. El resultado es un efecto relajante y un estado de descanso profundo para el paciente.
- Mejora el funcionamiento del sistema linfático.
- Optimiza la respuesta defensivo-inmunitaria: al facilitar la llegada de la linfa a los ganglios linfáticos, los linfocitos pueden interactuar mejor con antígenos y patógenos.
- Mejora la circulación de retorno.
- Ayuda a depurar el organismo, favoreciendo la eliminación de toxinas y detritos celulares.

Métodos para aplicar el DLM
Actualmente, los métodos más reconocidos y efectivos de DLM en el ámbito sanitario son el método Vodder y el método Leduc. Ambos deben ser aplicados siempre por profesionales sanitarios cualificados —en nuestro caso, fisioterapeutas titulados con formación específica en DLM—, ya que una técnica incorrecta puede resultar ineficaz o, en pacientes con ciertas contraindicaciones, contraproducente.
Drenaje linfático manual (DLM) para no sufrir piernas pesadas ni hinchadas
El drenaje linfático manual es cada día más solicitado por los pacientes gracias a sus notables resultados para no sufrir piernas pesadas ni hinchadas. Podéis leer más en el siguiente enlace: drenaje linfático en piernas.
Si tienes dudas sobre si el DLM es adecuado para tu caso o quieres reservar una sesión con nuestros fisioterapeutas especializados, no dudes en contactarnos.
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