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El hígado se encuentra situado en el flanco superior derecho de nuestro abdomen, justo por debajo del diafragma, músculo del que os hemos hablado en muchas ocasiones. Es el segundo órgano más grande de nuestro cuerpo, solo por detrás de la piel, y puede llegar a pesar hasta 1kg. Tiene muchas funciones, cerca de 500, entre las que destacamos las siguientes:

  • Produce la bilis: necesaria para la descomposición de las grasas en el intestino delgado. El hígado la produce a partir de la bilirrubina, sustancia que si no se eliminara nos pondría en tono amarillento la piel y ojos.
  • Metaboliza las grasas y los hidratos de carbono: convierte el exceso de glucosa en glucógeno y lo almacena para luego volver a convertirlo en glucosa y obtener energía.
  • Depura los medicamentos y tóxicos que podamos introducir en nuestro organismo: consigue que hagan el efecto deseado.
  • Produce el colesterol: que ayuda en el transporte de las grasas por nuestro cuerpo.
  • Es fundamental en el equilibrio de los niveles de glucosa de nuestro cuerpo y la produce en caso de ser necesario.
  • Participa en la respuesta inmune de nuestro organismo y contiene células que eliminan virus y bacterias.

Las causas de disfunción del hígado más habituales
serán:


  • Alimentación desequilibrada: un exceso de grasas trans, azúcares, café, carne procesada o alcohol afectarán a esta víscera y provocarán un efecto adverso también en el estómago.
  • Exceso de medicamentos hepatotóxicos: entre los que se encuentran los analgésicos y antiinflamatorios, de uso tan frecuente para muchos dolores.
  • Stress y emociones: el hígado es, por orden, la primera víscera que se ve directamente afectada por el ritmo de vida acelerado, el stress y la acumulación de tareas. Está científicamente probado que las emociones que más le afectan son: la frustración, el enfado, el rencor y el no saber adaptarse a nuevas situaciones. Las personas con un carácter enérgico, impulsivo, que necesitan experiencias nuevas continuamente y que tienden a caer en el descontrol (a veces llevado a la cólera y agresividad) están más predispuestas a tener disfunciones de hígado.

¿Cómo saber si nuestro hígado está afectando negativamente a nuestro organismo? Hay muchos síntomas que nos lo van a manifestar. En consulta es muy común ver pacientes que han llegado con otra lesión o patología diferente, pero que también tienen una disfunción de hígado y no lo sabían. Os describimos los signos habituales que suelen presentar:

  • Ictericia: es el signo más radical para saber que nuestro hígado está fallando. Nuestra piel y ojos se tornarían de color amarillento por culpa de un exceso de bilirrubina que nuestro hígado no está eliminando.
  • Piel grasa y con picores continuos.
  • Cansancio excesivo al levantarse por las mañanas de la cama.
  • Somnolencia excesiva después de haber comido.
  • En análisis médicos: colesterol y triglicéridos altos.
  • El paciente que tiene disfunción de hígado suele presentar también problemas de estómago, como el ardor, la sensación de boca amarga y la dispepsia.

Los dolores referidos musculo-articulares de una disfunción del hígado


Repetimos que el hígado es la primera víscera de nuestro organismo que se ve afectada por el stress y que estos dolores aparecerían sin existir traumatismos ni sobreuso de dichas zonas:

  1. La primera zona donde repercute es en la espalda en la zona dorsal, sobre todo en las vértebras torácicas T6-T9, por facilitación segmentaria debido a que de ese segmento medular tiene salida la inervación simpática del hígado.
  2. Es muy común que aparezca un dolor sordo constante en la zona interescapular derecha (el paciente suele tocar y comprimir mucho esa zona porque le alivia temporalmente) y punto gatillo en el músculo romboides.
  3. Hipermovilidad e inestabilidad en las vertebras cervicales: torticolis, cervicalgias, molestias en el músculo trapecio derecho, dolor suboccipital derecho (neuralgia de Arnold) que provoca dolor de cabeza o cefalea. La causa es lo nombrado en el punto 1.
  4. Si una disfunción de hígado se alarga en el tiempo, suelen aparecer tendinopatías del hombro derecho, que solemos ver en consulta muy habitualmente. Son lesiones del hombro que aparecen de la noche a la mañana y no tienen que ver con traumatismos ni mejoran con los tratamientos habituales. Son consecuencia de un posicionamiento anterior del hombro que sucede como consecuencia de los puntos 2 y 3 anteriormente mencionados.
  5. Síndrome de Tietze: que es un dolor del cartílago esternocostal a nivel de las costillas relacionadas con las vértebras T4-T7. Producido por el bloqueo mantenido de dichas vértebras, que comentábamos en el punto 1.
  6. Sólo a veces se produce una molestia en el costado derecho, recorriendo el borde final de las ultimas costillas y la zona del diafragma. Suele ir asociado a una muy mala alimentación y los médicos lo llaman “dolor de hígado” porque está situado justo en la zona hepática y de la vesícula. Este dolor mejora de forma radical si durante varias semanas nos alimentamos de manera muy sana, eliminando grasas saturadas y trans, alcohol y refinados. Además, en estos casos, realizamos algunas técnicas descongestivas del hígado en consulta.

Fisioterapia y Osteopatía para los dolores musculares referidos por una disfunción hepática


El paciente habitual que acude a nuestra consulta con una disfunción de hígado no viene con conocimiento de causa. Se queja habitualmente de dolor de espalda interescapular del lado derecho y tendinopatías del hombro derecho, y muchas veces padece dolores de cabeza. Los antiinflamatorios no le mejoran y tiene dolor nocturno de hombro y molestias de espalda en su día a día. Es un paciente que llega en una etapa de mucho stress. El tratamiento que usaremos abarcará técnicas de fisioterapia y osteopatía:

  • Desbloqueo del conjunto vertebral torácico T6 a T9.
  • Osteopatía visceral relacionada con el hígado y la vesícula, donde usaremos técnicas descongestivas hepáticas entre otras.
  • Osteopatía craneal relacionada con la salida de fibras del Nervio Vago, encargado de parte de la inervación parasimpática del hígado.
  • Trabajo del músculo diafragma y del plexo solar, que influye directamente con fibras nerviosas al hígado.ç
  • Fisioterapia de la zona cervical, relacionado con dolores en la zona occipital y también con los dolores del hombro derecho.- Trabajo de toda la musculatura y fascias que inducen a la anteposición del hombro derecho, provocando parte de las tendinopatías de hombro.

Recuerda que en Fisioterapia Goya somos especialistas en el tratamiento de los dolores referidos de las disfunciones hígado y que llevamos más de 10 años ayudando de forma efectiva a nuestros pacientes, no dudes en contactarnos si crees que te encuentras en esta situación.

¡Gracias por leernos!

Andrés Sánchez - Fisioterapia Goya

Autor artículo:
Andrés Sánchez Dávila
Fisioterapeuta/Osteópata y Director de Fisioterapia GoyaLinkedin

El estómago -después de la boca- es el primer órgano del sistema digestivo encargado de procesar la comida que ingerimos. La almacena mezclándola con los jugos gástricos mientras se forma una papilla que avanzará hacia el intestino delgado, en el cual se realizan los procesos de absorción de los nutrientes. Es importante saber que al estomago le afecta directamente todo lo que suceda en nuestro hígado, encargado de metabolizar y eliminar las sustancias de desecho que entran en nuestro organismo.

Las causas de dolor de estómago más habituales son las siguientes:

Mala alimentación: aunque sea un órgano que está acostumbrado a un PH extremadamente ácido, el estómago siempre se verá afectado por un mal funcionamiento del hígado. Todo lo que mal influya al hígado, afectará directamente al estómago. Alcoholes, picantes, azucares y grasas saturadas en exceso, acabarán afectando negativamente a ambos órganos.

No masticar: la digestión se inicia en la boca. Si comemos con prisa y sin masticar bien los alimentos, el trabajo del estomago será mucho más complicado y generaremos.

Stress y ansiedad: el stress acidifica directamente el ph del estomago, esto puede cambiar la microbiota del mismo generando más microorganismo que nos perjudican y eliminando a los que nos protegen. Además es importante resaltar que los azúcares “alimentan” y fortalecen a los microorganismos dañinos de la microbiota.

Salud emocional: nuestro cuerpo se ve afectado directamente por las emociones. Este tipo de creencias -que provienen de la medicina oriental- cada día son más aceptadas por la medicina europea y americana debido a la evidencia. En este caso, se ha comprobado que el estómago es una víscera que se ve afectada sobre todo por el exceso de responsabilidad, ya sea económica, trabajo o estudios. Las persona con un carácter marcado por la obsesión con las reglas, que no sabe desconectar del trabajo y sus responsabilidades, está mucho más predispuesta a sufrir disfunción de estómago.

Cuando hemos caído en alguno de los malos hábitos anteriormente citados y pasamos meses o años de esa manera, el estómago suele entrar en disfunción y comenzamos a tener síntomas que nos recuerdan que algo no va bien en nuestro sistema digestivo. Los principales signos de la disfunción de estómago son los siguientes:

Acidez de estómago: cuando esto sucede, nuestro paciente sentirá su estomago hinchado de forma inmediata tras la ingesta de cualquier alimento, por pequeño que sea. El inicio de la acidez puede ser muy brusco y agudo al comienzo, lo que denominamos gastritis aguda.

Reflujo gastroesofágico (RGE): es la mezcla de ácidos y comida no digerida que nos sube de vuelta desde estómago al esógafo (tubo digestivo que conecta el estómago con la boca). El reflujo se suele presentar cuando nos tumbamos después de comer o cenar y está comprobado que de forma continuada durante años puede producir cáncer de esófago, por lo que es importante ponerle solución cuanto antes. Se presenta habitualmente cuando el paciente tiene hernia de hiato.

Hinchazón (alta o baja): la hinchazón en la zona epigástrica (la zona alta de la barriga) es producida por el estómago y sucede justo después de comer. La hinchazón en la zona del bajo vientre está relacionada con intestinos y se produce a las 2-3 horas de haber comido.

Hernia de hiato:  cuando padecemos una hernia de hiato (explicamos lo que sucede en otro de nuestros artículos) se reproducen síntomas como la acidez y el reflujo antes nombrados, que puede acabar afectando al esófago, a nuestra garganta e incluso a nuestras cuerdas vocales, produciéndose ronquera en algunos casos.

Ptosis de estómago: esto significa que el estómago desciende respecto a su posición habitual en el abdomen y traccionará a su vez del hígado, provocando alteraciones en la función hepática y digestiva. Se suele dar en personas con falta de tono abdominal y hipotonía del suelo pélvico. Los pacientes tipo son: hombres mayores, hombres muy altos y delgados, y personas que han experimentado un descenso de peso de forma muy rápida.

Tras haberos contado los síntomas principales del estómago, ahora os detallamos los dolores musculares que suelen acompañarlo (uno o varios a la vez). De forma habitual, una disfunción estomacal conllevará rigidez y bloqueo en las vértebras torácicas T5-T6 y estos bloqueos provocarán problemas a su vez en la zona cervical. Los dolores referidos del estómago suelen ser:

Rigidez torácica en la zona T5-T6: de este nivel medular sale la inervación simpática del estómago.

Rigidez cervical izquierda, Tortícolis y Punto Gatillo en músculo Trapecio izquierdo: La rigidez dorsal anteriormente nombrada genera una hipermovilidad cervical baja y esto produce el problema de la zona cervical. Además, la vertebra dorsal o torácica T5 está relacionada de forma vascular directa con la vertebra cervical C5. CURIOSIDAD Si el paciente ha sufrido un latigazo cervical  por un accidente de tráfico, es probable que exista compresión del nervio espinal -par craneal XI- que sale por el agujero rasgado posterior de nuestro craneo, e inerva al músculo trapecio y esternocleidomastoideo, generando dolor de cuello y espalda.

Además, por ese agujero también sale el nervio Neumogástrico o “Vago” -par craneal X- que inerva al estómago, y también producirá alteraciones gástricas en dicho paciente.

Tendinopatias del hombro izquierdo y Punto gatillo en el músculo infraespinoso del hombro izquierdo: producidos por la antepulsión o adelantamiento del hombro, que se sitúa así por tensiones fasciales directas del estómago.

Síndrome de Tietze: dolor muscular agudo en las costillas y en el cartílago que une costillas y esternón.

Fisioterapia y Osteopatía para los dolores musculares referidos por el estomago

Habitualmente a consulta nos llegan muchos pacientes que ya han sido pautados por su médico digestivo con protectores gástricos u otros tratamientos, pero que, habitualmente diagnosticados de hernia de hiato, siguen teniendo problemas digestivos y dolores músculo esqueléticos asociados.

En este caso, en consulta abordamos los problemas citados anteriormente con técnicas de fisioterapia y osteopatía:

– Desbloqueo del conjunto de vertebras bloqueadas (T5-T6).
– Tratamiento de los puntos gatillo de músculos trapecio e infraespinoso izquierdo.
– Tratamiento del músculo diafragma.
– Osteopatía visceral relacionada específicamente con hígado y estómago, con enfoque especial para hernia de hiato.
– Osteopatía craneal para Agujero Rasgado Posterior y Nervio Vago.
– Tratamiento de Síndrome de Tietze y tendinopatías del hombro si las hubiera.

Es importante conseguir que el paciente adopte medidas respecto a su alimentación con su endocrino o nutricionista. Pero sobre todo es imprescindible que, semanalmente 2-4 veces, nuestro paciente haga deporte o cualquier actividad en la que consiga disfrutar y olvidarse de sus obligaciones del día a día durante varias horas.

En Fisioterapia Goya somos especialistas en el tratamiento de las disfunciones de estómago y sus dolores referidos, no dudes en contactarnos si crees que te encuentras en esta situación.

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Andrés Sánchez - Fisioterapia Goya

Autor artículo:
Andrés Sánchez Dávila
Fisioterapeuta/Osteópata y Director de Fisioterapia GoyaLinkedin

La conexión entre el cuerpo y las emociones es fascinante, y en el ámbito de la fisioterapia y la osteopatía esta relación es fundamental para comprender y tratar ciertos dolores. También en la medicina occidental cobra cada día más importancia.

Muchas veces, los problemas musculares que experimentamos pueden tener su origen en disfunciones viscerales, es decir, en órganos internos. En este artículo, exploraremos cómo saber si el dolor muscular es de origen visceral.


¿Qué es la conexión visceral-muscular?


La conexión entre los órganos internos y el sistema musculoesquelético se establece a través de una red de nervios y fascias que recorren todo el cuerpo por completo.

Cuando un órgano interno presenta alguna disfunción visceral, puede enviar señales a través de esta red que afectan los músculos circundantes, causando dolor o rigidez en áreas aparentemente no relacionadas.

Signos de que tu problema muscular puede tener un origen visceral:

  • Inexistencia de traumatismos ni sobreuso de la musculatura o la articulación que nos duele: si nos duele mucho una zona en la que ni hemos recibido ningún golpe ni tan siquiera usamos en exceso, es motivo para sospechar que nuestra lesión puede tener un origen visceral. Por ejemplo, una disfunción en el hígado puede manifestarse como dolor en tendones del hombro derecho.
  • El paciente tipo es de mediana edad: es mucho más frecuente el dolor musculo- articular relacionado con disfunciones viscerales en una persona que está entre los 25 y 70 años.
  • Aumento de los síntomas en reposo o cuando nos vamos de vacaciones: es normal que los dolores que tienen un origen visceral aumenten en el momento del día en el que paramos, por ejemplo cuando nos vamos a dormir. Además, en periodos de mucho stress laboral o emocional, el dolor suele hacerse presente justo cuando acabamos esa etapa, como son el comienzo de las vacaciones o al finalizar una etapa de mucho sufrimiento emocional (una muerte de un pariente cercano, un divorcio, una deslealtad…).
  • Cambios en la movilidad/sensibilidad de una articulación sin lesión aparente: si experimentas cambios en el rango de movimiento de una articulación sin una lesión traumatológica, podría ser indicativo de un problema visceral. Por ejemplo: una disfunción en el intestino grueso o colon podría causar restricciones en la flexión hacia delante de nuestro tronco, sin necesidad de que hayamos hecho esfuerzos con esa zona. Y otro ejemplo habitual: la disfunción de los riñones puede provocar sensibilidad dolorosa en la parte baja de la espalda o zona lumbar.
  • No funciona la medicina ni los tratamientos convencionales: una lesión se nos repite una y otra vez durante una etapa. Nos medicamos, ocultamos sus síntomas durante un tiempo, pero vuelve a aparecer en cuanto terminamos el tratamiento
    farmacológico. Esto debe hacernos sospechar de una disfunción visceral que nos está causando los síntomas dolorosos.

En conclusión, si experimentas problemas musculares o articulares persistentes y recurrentes, es importante considerar la posibilidad de que tengan un origen visceral. Consultar a un fisioterapeuta osteópata con experiencia en este enfoque puede ser fundamental para identificar y tratar eficazmente la causa subyacente de tus síntomas, brindándote alivio y mejorando tu calidad de vida a largo plazo.

En Fisioterapia Goya nuestro equipo de fisioterapeutas osteópatas lleva años de buenos resultados en el diagnóstico y tratamiento de los dolores de origen visceral, no dudes en contactarnos si crees que te encuentras en esta situación.

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Andrés Sánchez - Fisioterapia Goya

Autor artículo:
Andrés Sánchez Dávila
Fisioterapeuta/Osteópata y Director de Fisioterapia GoyaLinkedin

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